PASO A PASO, LA UNIDAD
Carlos Blanco
EL ACUERDO FIRMADO entre las organizaciones democráticas
del país, en el cual proclaman la unidad, es un hecho cuya importancia
no debe ser desconocida. A pesar de los obstáculos, se llegó
a un acuerdo unitario incorporando inclusive las observaciones de Salas
Rmer, quien, inexplicablemente, no asistió a la firma del entendimiento.
La unidad es un largo proceso. Significa mucho más de lo que,
a primera vista, podría ser apreciado como un compromiso superficial.
Significa desandar muchos pasos; en los hechos, implica reconocer desvaríos
y errores.
LA OPOSICION HOY TIENE uno de sus rostros en la Coordinadora Democrática.
Este lugar de encuentros es el resultado de las luchas de la sociedad
venezolana. Cabe recordar que durante los dos primeros años de
este gobierno cada cual andaba por su lado. Los partidos eran sombras
de lo que habían sido, náufragos amarrados a los maderos
dispersos de una nave fantasmal, residuos de un sistema que se hundía
y a cuyo hundimiento casi todos ellos habían contribuido con
tanto entusiasmo como ceguera. Algunos de estos partidos andaban en
tratativas abiertas o clandestinas con el Gobierno, unos con arreglos
de sobrevivencia; otros, haciendo cálculos para fortalecerse
ilusoriamente. Los parlamentarios elegidos en 1998, en su mayoría
entregaban sin pudor la institución que debían proteger,
la Corte Suprema consagraba el despotismo que se instauraba, una porción
importante de los medios elogiaba las virtudes republicanas del nuevo
gobierno, muchos empresarios solícitos confiaban en la convergencia
entre la revolución y los negocios. En fin, el país que
podía resistir estaba entre entusiasmado con los nuevos salvadores
y devastado por la derrota.
En 2000, pocas voces se levantaban para denunciar el despotismo que
se avecinaba.
TRES LUCHAS FUERON PIONERAS. La primera, liderada por Leonardo Carvajal
en protesta por el Decreto 1.011, en la cual unas mil quinientas personas
marcharon del Congreso al Ministerio de Educación; la segunda,
encabezada por Carlos Ortega como presidente de Fedepetrol, para defender
a los trabajadores petroleros, y la tercera, que comenzó a ser
librada por periodistas y articulistas, aun a contrapelo de la voluntad
de los directivos de algunos medios, en la denuncia de los barruntos
del autoritarismo que después se revelaría. La disidencia
era un desierto frente al aplauso o a la tolerancia suscitada por un
régimen que marchaba a paso de dictadores.
La historia desde entonces es conocida. Al calor de las luchas iniciadas,
lentamente fue cuajando la unidad, hasta que los acontecimientos precedentes
al 11 de abril de 2002, obligaron a formas de entendimiento más
complejas. Surgió, entonces, la CD. Este ha sido un instrumento
extraordinario cuando ha tenido claras sus funciones para articular
esfuerzos y limar asperezas. Pero, se ha equivocado en el momento cuando
ciertos integrantes la han concebido como la jefatura del pueblo opositor.
Como alguna vez señaló quien esto escribe, coordinar no
es lo mismo que dirigir y menos aun que liderar. En el momento cuando
algunos coordinadores se han creído líderes han cometido
gravísimos errores, porque la forma como surgen los líderes
es diferente. Estos emergen cuando se encarna una voluntad colectiva
y se logran movilizar fuerzas sociales hacia los grandes objetivos;
los liderazgos no brotan de las ambiciones de los iluminados sino de
las convicciones de los ciudadanos que encuentran expresión en
determinadas personas o equipos. No hay líderes para siempre,
como producto de su codicia por el poder; hay líderes para determinadas
circunstancias y propósitos, que logran expresar ansias colectivas
y pueden movilizarlas en pos de un objetivo preciso.
PESE A TODOS LOS PROBLEMAS, se ha suscrito un acuerdo unitario. Más
allá del texto, con las imprecisiones propias del esfuerzo de
articular decenas de organizaciones y a unos cuantos personajes quisquillosos,
hay una voluntad unitaria. No todos habrán medido la significación
de lo que han firmado, pero, en realidad, le entregaron a la sociedad
un compromiso en nombre del cual los venezolanos reclamarán la
unidad y condenarán a los que la perturben. La voluntad hacia
el referendo revocatorio es inequívoca, situación que
mantiene en estado de insuficiencia cardíaca al régimen;
plantean la unidad programática para el gobierno de transición
y promueven, aunque en forma abstracta, la candidatura unitaria, requisito
esencial para el momento en el cual las elecciones se perfilen; unidad
que la sociedad impondrá, patalee quien patalee. El rostro de
la unidad asoma a través de los conflictos inevitables en una
convergencia tan disímil. Es una unidad que nace y que va más
allá, muchísimo más allá de la CD.
El país entró en la atmósfera del referendo; toda
Venezuela está dirigida hacia su logro, hasta el Gobierno se
encuentra hundido en el mar revocatorio. Se ha convertido en un objetivo
nacional. Esto no quiere decir que esté garantizado; para llegar
a ese objetivo hay que derrotar primero a Chávez en sus intentos
de impedirlo y los peligros están a la vista; pero el RR es la
tumba de este gobierno, sea que ocurra, sea que lo intenten impedir
pero se realice de todas maneras, sea que no ocurra.
Discretamente
*TSJ. Con motivo del artículo de la semana pasada, quien esto
escribe ha recibido multitud de mensajes que agradece. Es bueno precisar
lo que se señaló: este escribidor recibió la noticia
confiable según la cual Chávez aseguraba tener un acuerdo
con el magistrado Cabrera para garantizar que la Sala Constitucional
no objetaría la ampliación con 12 miembros del TSJ y,
por esa vía, demorar al infinito el RR mediante todo tipo de
argucias legales en una Sala ampliada, que sería controlada por
los comisarios judiciales del régimen. Ese acuerdo se habría
logrado en reuniones sostenidas entre el mencionado magistrado, Chávez
y Rangel. Reuniones que están ultraconfirmadas.
*No se ha dicho. Quien escribe no puede asegurar que el magistrado Cabrera
esté en estas tratativas; lo que puede afirmar es que se le ha
mencionado en los términos indicados. Puede ser verdad o puede
ser un instrumento de la guerra psicológica del Gobierno. Es
posible que las reuniones del magistrado con el Presidente, que sí
han ocurrido, puedan haber contemplado otros temas. Incluso, no es descartable,
dada la versatilidad presidencial, que hayan girado en torno a las teorías
de Kelsen.
*Urna blanca . Lo que debe ser recordado es que la Sala Constitucional
no ha producido, salvo el lunes pasado, ninguna sentencia que contraríe
al Gobierno y que el magistrado Cabrera es el autor de las ponencias
contra la libertad de expresión. Rectificar es de sabios. Rincón,
por su lado, se ha comprometido con un revocatorio limpio. Veremos.