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Historias de Cuba

José Toro Hardy

 

El 20 de mayo de 1902, Cuba obtiene finalmente su independencia. Fue la última Colonia española en América. Hoy quiero rendir tributo a esa hermana República del Caribe, que está celebrando pues el primer centenario de su independencia. Lamentablemente el destino de Cuba ha estado signado por la tragedia. De los 100 años de vida independiente, 43 han transcurrido bajo el peso de una dictadura socialista, además de la que le tocó sufrir bajo el gobierno de Fulgencio Batista.

Resulta interesante revisar la historia cubana y quizás sacar de ella algunas lecciones útiles para Venezuela:

Cuba fue descubierta por Cristóbal Colón en 1492. La Isla, perteneció a España por más de 400 años, hasta 1898. Los conquistadores noencontraron en ella oro; sin embargo, su privilegiada ubicación geográfica en el Caribe, le otorgó una importancia fundamental y llegó a ser conocida como “la llave del nuevo mundo”. Desde allí habría de partir la expedición de Hernán Cortés que conquistó a México.

La Habana pasó a jugar un importante papel económico, político y militar, ya que se transformó escala obligada de las naves que iban y venían entre España y otros puertos de América. Con el tiempo, sus suelos fértiles darían lugar a un desarrollo agrícola que llegaría a adquirir gran ímpetu a partir del siglo XIX.

En las primeras décadas de ese siglo, el resto de la naciones latinoamericanas obtendrían su independencia. No habría de ocurrir así con Cuba, a pesar de que desde muy temprano en el siglo XIX, fue testigo multiples intentos encaminados a romper el yugo colonial.

Uno de los primeros intentos fue la expedición encabezada por el venezolano Narciso López, quien en 1851 desembarca en Cuba, llevando consigo la bandera que con el tiempo sería adoptada como símbolo patrio de ese país.

La independencia de Cuba se lograría después de tres guerras. La primera de ellas se conoce como La Guerra Larga o Guerra de los Diez Años, que transcurrió entre 1868 y 1878, y que fue encabezada desde el bando cubano por Carlos Manuel Céspedes, rico hacendado de las provincias orientales. La segunda guerra, conocida como la Guerra Chiquita, habría de durar sólo un año entre 1879 y 1880.

Finalmente, entre 1895 y 1898, tiene lugar la llamada Guerra de Independencia. Es precisamente en esta guerra donde surge la extraordinaria figura de José Martí, quien tuvo el mérito indiscutible de haber logrado aunar las voluntades, muchas veces en pugna, de los líderes civiles y militares más importantes.

El esfuerzo independentista cubano habría de sufrir un serio revés con la muerte de Martí en combate el 19 de mayo de 1895. Su valor era reconocido por todos, al extremo de que su funeral fue despedido por su adversario español, el coronel Ximénez de Sandoval.

La Guerra de Independencia cubana tuvo un costo terrible para España, que mantenía en la Isla un ejército que superaba los 200.000 hombres, de los cuales más de 40.000 murieron, víctima la mayor parte de enfermedades tropicales tales como la fiebra amarilla.

Uno de los momentos claves en la historia de Cuba tiene lugar el 15 de febrero de 1898, cuando se produce una misteriosa explosión que provoca el hundimiento, en el puerto de La Habana, del acorazado norteamericano Main, que se encontraba allí para proteger a los ciudadanos e intereses norteamericanos en la ciudad y que fue considerado por los EEUU como un acto de sabotaje. El Congreso norteamericano aprueba entonces una Resolución en la cual anuncia que el “pueblo de la Isla de Cuba es y de derecho debe ser libre e independiente”. Así los EEUU le declaran la guerra a España.

En la Batalla de Santiago de Cuba el 3 de julio de 1898, se enfrentan las flotas española y norteamericana. Varios buques españoles son hundidos, entre ellos el Vizcaya, el Furor y el Plutón. Finalmente los acorazados Indiana y Oregón de los EEUU, acosan y hunden al acorazado español Infanta María Teresa, comandado por el Almirante Cervera. Con esta batalla se cierra un capítulo importantísimo en la historia de la humanidad. En efecto, en la batalla de Santiago de Cuba llega a su término el imperio español que había durado cuatro siglos.

Finalmente en 1898, EEUU y España llegan a un acuerdo en Paris, al cual los representantes cubanos no fueron invitados a participar. Parecía obvio que los norteamericanos, que habían ocupado la Isla, intentaban anexionarse a Cuba, con el apoyo de un sector de la población cubana.

Pero en 1902, EEUU concede la independencia a Cuba, aunque en la práctica le impone un tutelaje que limitaba su soberanía, a través de la Enmienda Platt, llamada así por el nombre del senador norteamericano que la redactó.

Entre 1902 y 1940 tiene lugar un primer Ciclo de la historia republicana cubana conocido como “la Primera República”. Presidentes de gran honorabilidad como Tomás Estrada Palma y muchos de dudosa honestidad, se sucedieron hasta el año 1940. Pero ya desde 1930, aparece la llamada “generación de los 30” que habría de marcar significativamente la historia cubana en los años siguientes. Entre sus figuras principales estaban hombres como Ramón Grau San Martín, Carlos Prío Socarrás y Eduardo Chibás.

En 1940 se aprueba lo que se consideró la primera Constitución genuinamente libre y democrática de Cuba. Surge así un nuevo ciclo histórico, conocido como la Segunda República y que habría de durar entre 1940 y 1958.

Las elecciones de 1940 llevaron al poder por primera vez al general Fulgencio Batista, que de sargento había llegado a ser Jefe del Ejército y que ahora convertido en civil alcanzaba la Presidencia. Para la fecha contaba Batista con el apoyo de los comunistas, a quienes entregó varias carteras ministeriales y les facilitó el control de la Confederación de Trabajadores de Cuba, principal movimiento sindical de la Isla. Este período se caracterizó por una gran corrupción.

Entre 1944 y 1952 le sucedieron Ramón Grau San Martín y Carlos Prío Socarrás. Lamentablemente durante estos dos gobierno no se rompió el patrón de corrupción que venían imperando. Mientras tanto, desde la oposición el senador Eduardo Chibás, hombre cabal y honesto, clamaba contra la corrupción y contra el comunismo. Finalmente el 5 de agosto de 1951, el senador Chibás decidió darse un tiro al final de un programa radial, tratando por esta vía de llamar la atención del pueblo cubano con respecto a la necesidad de un cambio de rumbo. Este sacrificio, sirvió sin embargo de excusa a Batista para dar un golpe de Estado, que lo llevaría a ejercer la dictadura entre 1952 y 1958.

Si bien es cierto que la corrupción casi siempre imperó en Cuba, no menos cierto es que durante los años de la post guerra el país logró importantes avances en el nivel de vida de su población que ya para 1958, lo diferenciaban de los países subdesarrollados clásicos.

Su industria azucarera había alcanzado notables niveles de productividad, llegando a dominar el mercado mundial de este producto. Se instaló un gran número de industrias que utilizaban materia prima del país, entre la cuales destacan la fabricación de papel y madera prensada, pero también mas de 2.350 establecimientos industriales, que aportaban más del 50% del producto nacional bruto. El desarrollo del turimo también había alcanzado un nivel notable.

Cuba se caracterizaba por un alto consumo de acero y ocupaba el primer lugar en consumo de energía eléctrica en Latinoamérica. Para 1958, Cuba contaba con 7.224 kilómetros de carreteras pavimentadas, además de una extensa red ferroviaria que la ubicaba en este aspecto entre los 13 países más desarrollados del mundo. En cuanto al consumo de calorías per cápita, la isla ocupaba el puesto número 26 en todo el mundo, lo que sin duda constituía una posicipon privilegiada. Además, más del 75% de los alimentos que se consumían, sin ningún tipo de racionamiento, se producían en la isla.

A nivel latinoamericano era el tercer país con mayor número de automóviles por habitante, el primero en número de televisores, el tercero en número de radios y el cuarto en número de teléfonos. La clase media cubana era la más fuerte de toda la América Latina. Para 1958, más del 80% de la población estaba alfabetizada.

El crecimiento económico iba aparejado con con un notable progreso social. Un creciente número de trabajadores contaba con seguridad social y casi inamobilidad en un gran número de sectores. La jornada de trabajo era de 44 horas semanales con pago de 48; pago de días feriados, vacaciones pagadas, aguinaldo, protección para la maternidad y derecho al retiro.

Cuba fue además el primer país en librarse del azote de la fiebre amarilla. Para 1953 ocupaba el puesto número 22 en todo el mundo y el tercer lugar en latinoamerica, en cuanto a número médicos por habitante. Se caracterizaba por una de las tasas de mortalidad más bajas del mundo y por tener la tasa de mortalidad infantil más baja de latinoamerica. En la Isla se había desarrollado un extenso sistema de atención de salud a bajo costo, de tipo mutualista o cooperativo, cuyos dueños en la mayoría de los casos eran los propios usuarios.

De manera pues que cuando nos hablan de los logros de la revolución cubana, no nos queda más que pensar que esa famosa revolución no hizo otra cosa que truncar un proceso de desarrollo, que no me cabe la menor duda habría llevado a Cuba a alcanzar niveles de vida, sin duda mucho mayores que el que actualmente tienen sus habitantes. La revolución logró un objetivo asombroso. Logró una igualación por debajo de la mayor parte de los cubanos. Logró también interrumpir un vigoroso proceso de desarrollo económico y social que venía enrumbando a Cuba hacia una posición de privilegio en toda la región.

La tragedia que actualmente sufre Cuba se origina el 2 de diciembre de 1956, cuando a bordo de un yate llamado Gramma y al frente de 81 hombres, Fidel Castro desembarca en Cuba. En un primer momento los expedicionarios del Granma fueron prácticamente aniquilados y si algunos de ellos lograron sobrevivir, fue gracias a las torpes decisiones de Batista, quien carecía de entrenamiento militar. Los sobrevivientes se refugiaron en la Sierra Maestra y Batista da órdenes de interrupir su persecución, porque en sus propias palabras “en la Sierra Maestra no hay quien sobreviva”.

En los años siguientes, la imagen de Castro se fortalece, con lo cual la guerrilla se consolida progresivamente en las montañas. Desde allí proclama los más puros ideales democráticos en el Manifiesto de la Sierra Maestra del 12 de julio de 1957. En dicho Manifiesto se anuncia entre otras cosas el retorno a la constitucionalidad, la celebración de elecciones presididas por un gobierno neutral, la absoluta libertad de información y prensa, reformas socioeconómicas con las cuales todo el mundo estaba de acuerdo y además se desmiente de manera rotunda que Castro fuese comunista o que intentase llevar a Cuba al bloque soviético. Y es que Castro, no sólo era un hombre carismático, sino que además siempre fue un maestro en materia de propaganda y engaño. Por ejemplo, conocedor de la religiosidad del pueblo cubano, siempre llevaba consigo de modo visible medallas y rosarios, de los cuales hacía despliegue frente a campesinos y miembros de la prensa. El Che Guevara, su mano derecho, solía decir que: “La presencia de un periodista extranjero, preferiblemente norteamericano, es más importante para nosotros que una victoria militar”.

Finalmente, el 1 de enero de 1959, Fulgencio Batista huye de Cuba..Había llegado el momento de Fidel. Los cubanos llegaron a creer que el era el mesías que estaban buscando desde la muerte de Martí.

El 8 de enero de 1959, entra triunfante en La Habana. Inmediatamente se dedica a consolidar su poder a como diera lugar. Para ello, comienza por acusar a varios miembros del antiguo régimen de crímenes contra el pueblo. Más de 500 personas fueron fusiladas en el paredón. Era su manera de intimidar a la oposición.

En sus primeros años, Castro se cuidó mucho de mostrar sus verdaderas inclinaciones. No cesaba de repetir que no era socialista …

Pero en realidad, posiblemente Castro no hubiera pasado de ser uno más entre tantos dictadorzuelos pasajeros que ha conocido latinoamérica, de no ser porque su llegada a la escena política coincide con un momento de apoteosis de la Guerra Fría entre las dos grandes potencias.

En efecto, frustrado como estaba por no haber podido expulsar a los Aliados de Berlín, Krushov -Premier Soviético- decide poner en práctica un plan que le resultaba muy conveniente a sus intereses. Sabía Krushov que los cohetes aliados emplazados en Turquía, podían arrasar a voluntad el territorio de su país. Sabía también que sus cohetes no tenían alcance suficiente para atacar a los EEUU. Cuba ofrecía pues una clara ventaja a los intereses del comunismo. Desde Cuba, los cohetes cargados con ojivas nucleares podían alcanzar todas las ciudades de los EEUU, quizás con la sola expeción de Seattle.

Alentado por Castro, Krushov comienza secretamente el emplazamiento de cohetes en Cuba, hasta que finalmente los norteamericanos descubren la jugada. Kennedy exige entonces a Krushov retirar lo cohetes, a lo cual este último se niega.

El mundo se encontraba al borde de un holocausto nuclear. Parecía que la doctrina de la destrucción mutua asegurada se iba a materializar. Las dos grandes potencias habían puesto sus ejércitos en situación de alerta máxima. Kennedy da un últimatum a la URSS. Los militares norteamericanos presionan a Kennedy para que actúe de inmediato e incluso se dice que la propia democracia de los EEUU llegó a estar en riego, frente a la impaciencia de los militares de ese país, que no podían comprender lo que consideraban una actitud débil por parte de Kennedy.

Cuando ya el desastre lucía inevitable, Krushov da marcha atrás. Así, los dos hombre más poderosos del mundo, pudieron llegar a un acuerdo de último minuto. En base a ese acuerdo, la URSS se compromete a retirar los cohetes emplazados en Cuba. Secretamente, Kennedy se compromete a retirar, algunos meses después, los cohetes norteamericanos en Turquía. Por otra parte, también se compromete Kennedy a que su país no intervendrá nunca más en Cuba.

Por esta vía, Fidel Castro se pudo perpetuar en el poder en su país, contando para ello con todo el apoyo económico y militar de la URSS, la cual vió ahora la oportunidad para exportar el comunismo hacia otros países latinoamericanos, utilizando como trampolín a Cuba, a lo cual Castro se prestó con gran entusiasmo, ya que sabía que eso le garantizaría su permanencia en el poder. En cierta forma, esan eran las reglas del juego de la Guerra fría. Las grandes potencias no se atrevían a enfrentarse directamente entre sí, pero actuaban en contra de su adversario a través de sus respectivas áreas de influencia.

La primera víctima fue Venezuela. Nuestro país tuvo que enfrentar la arremetida guerrillera del Castro comunismo, frente al cual posiblemente hubiera sucumbido, de no ser por la decisión con la cual Rómulo Betancourt enfrentó tan difícil situación. Pero Venezuela no fue el único objetivo. Otras naciones centroamericanas se vieron fuertemente afectadas por los embates castristas. El apoyo a la guerrilla colombiana también formó parte de las tácticas de Castro. El propio Che Guevara se trasladó a Bolivia, desde donde fomentó una guerrilla comunista, hasta que cayó muerto. La acción de Castro se hizo también sentir en las naciones del cono sur e incluso en Africa. Por ejemplo, en Angola, infinidad de cubanos murieron para satisfacer los deseos expansionistas de la URSS en aquel continente.

Pero la mayor víctima del castro-comunismo fue el propio pueblo cubano. El socialismo fracasó en Cuba, al igual que fracasó en el resto del mundo. Pero los cubanos nunca tuvieron oportunidad de conocer la magnitud de su tragedia. En esa isla, la libertad de expresión no existe. La únicas opiniones que los cubanos pueden escuchar, son las que se trasmiten por la radio y la televisión del gobierno, así como las que se publican en el diario Gramma, el periódico del Estado. Desde su más tierna infancia, están sometidos a un adoctrinamiento feroz. En cada comunidad existen comités de vigilancia. El menor amago de disidencia es severamente castigado.

Gran número de cubanos están dispuestos a arriesgar la vida, con tal de huir de la isla. Prefieren lanzarse en balsas precarias a eso que alguien ha llamado “el mar de la felicidad” con la esperanza de alcanzar la libertad. Se estima que solo uno de cada tres balseros cubanos, logra llegar con vida a la costa norteamericana.

Y es que los hombres siempre prefieren vivir en libertad. El comunismo es perfectamente capaz de permitir la existencia de gobiernos y ejércitos poderosos. La razón de esta característica es fácil de entender. En los regímenes donde impera una planificación centralizada, los planificadores conocen perfectamente los deseos del gobierno y de su partido, así como también de las cúpulas militares.

Sin embargo, esos mismos planificadores no cuentan con mecanismos como el del mercado, que les permita conocer cuales son las necesidades reales de la población. Por esta vía, se trazan planes que permiten atender las necesidades más obvias; es decir, las del Estado.

El fracaso que desde el punto de vista económico ha caracterizado al régimen cubano ha condenado a los ciudadanos de ese país a una permanente escasez de bienes que en otras partes del mundo se consideran elementales. A los cubanos les imponen una cartilla de racionamiento, que les permite adquirir los alimentos indispensables para subsistir. Cuba se ha quedado anclada en el pasado. Cuando uno llega a La Habana, tiene la impresión de haber entrado en una máquina del tiempo y haberse detenido en la década de los 50.

Sin embargo, el régimen cubano ha sido exitoso en dos aspectos importantes: la salud y la educación. Hoy en día la expectativa de vida de un cubano al nacer alcanza a los 74 años y se estima que más del 90% de la población está alfabetizada.

Durante muchos años, Castro contó con el apoyo de la URSS. Pero tras la Perestroika de Gorbachov y la posterior desaparición de la URSS, Cuba sufrió el más duro golpe desde el inicio de la revolución. Hoy su población vive en lo que se llama un “período especial en tiempos de paz”, lo que simplemente quiere decir que al pueblo se le imponen los sacrificios y privaciones propios de una época de guerra, aunque estemos en tiempos de paz.

Con la caída del comunismo en la URSS, todo el mundo apostó a que Castro también caería. Pero pasan los años y aún se mantiene en poder. Para lograrlo, ha manejado con mano dura todos los hilos del poder en Cuba. Fidel ha sido electo y reelecto por la Asamblea Nacional del Poder Popular como Presidente del Estado y Presidente del Gobierno, a la vez que ejerce también la jefatura del Partido Comunista cubano, que según el Artículo 5° de la Constitución, es la fuerza que dirige a la sociedad y al Estado.

A su vez, la Asamblea Nacional del Poder Popular es elegida en sufragios directos; sin embargo, a la misma concurren solamente los candidatos del Partido Comunista, ya que en Cuba no está permitido ningún otro partido…

En Cuba no está tampoco permitido ir en contra del proceso revolucionario. En esa nación se violan sistemáticamente todos los derechos proclamados en la Carta Universal de los Derechos Humanos. En su libro “Cuba, Mito y Realidad”, el sociólogo John Clark señala que esa violación es por vías directas, pero también por vías indirectas. La forma directa se aplica a través de la represión a quienes se oponen al sistema: fusilamientos, cárceles o exilio forzado.

La violación indirecta a los derechos humanos comienza por la educación que está dirigida a adoctrinar dentro de la ideología marxista a los cubanos desde su más tierna infancia. Pero también están los Comités de Defensa de la Revolución en cada vecindario, que contribuyen a sembrar el temor, que es la característica más común del sistema de vida en la isla. De igual forma actúan otras organizaciones que aparentan ser no gubernamentales, pero que en realidad son intrumentos que utiliza el régimen para controlar y someter sicológicamente a todos los ciudadanos.

El régimen cubano dejó de ser viable. Sin duda, ha recibido durante los últimos tres años un gran aliento desde Venezuela. El propio Fidel Casto así lo dice …

Gracias al Convenio Petrolero suscrito con nuestro país, Cuba pudo recibir crudos y productos venezolanos bajo condiciones excepcionales. Pero a pesar de eso, Cuba no está cumpliendo con su parte del compromiso. Incluso recientemente, PDVSA se ha visto obligada a suspender los envíos de petróleo a Cuba, pues Castro, como muchos lo habíamos advertido, no le está pagando a Venezuela. Pero esto no es nada nuevo. Precisamente porque no paga, México también se niega a enviarle petróleo a Cuba.

La situación de Castro es cada vez más comprometida. Con la sola excepción del presidente venezolano, que cada día le resulta menos últil, sus relaciones se tornan cada vez más tensas con todos los demás mandatarios de la región.

No quiero concluir sin reiterar mis más sentida felicitación al pueblo cubano al cumplirse el primer centenario de su independencia. También deseo trasmitirle mis mejores augurios porque pronto puedan también vivir en libertad.


 



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