CARTA ABIERTA AL PRESIDENTE CARTER
José Toro Hardy
Señor Presidente:
Ud se hizo acreedor al máximo galardón que se otorga a
quienes han cumplido servicios muy particulares en favor de la paz:
el Premio Nóbel.
Señor Presidente, en Venezuela, desesperadamente anhelamos la
paz y agradecemos los esfuerzos que Ud y el Secretario General de la
OEA, César Gaviria, han venido realizando. Por ello, quiero trasmitirle
las angustias de muchos venezolanos.
Venezuela atraviesa por una de las peores crisis de su historia. Éste
había sido uno de los países más pacíficos
del mundo. Hace más de 100 años que no tenemos una guerra.
Hacia mediados del Siglo XIX sufrimos una guerra civil, en la que figuras
funestas de aquella época despertaron odios raciales y de clases
que llevaron al país a una confrontación en la que murió
casi el 20% de la población. A partir de aquel momento, quisimos
desterrar los odios y las diferencias. En adelante tuvimos algunos enfrentamientos,
pero en general, la nuestra pasó a ser una sociedad igualitaria
y abierta, caracterizada por una movilidad social poco común.
Aquí podía haber frustraciones, pero odios no había.
Ahora las cosas han cambiado. Nuestro Presidente ha retomado el mismo
discurso de odios y enfrentamiento de clases de aquellas funestas figuras
del Siglo XIX . Por eso lo necesitamos a Ud y a la comunidad internacional.
En su afán por ayudarnos, Ud presentó dos salidas para
la crisis: la Enmienda Constitucional o un Referendo Revocatorio a celebrarse
el 19 de agosto. Eso si, claramente lo advirtió: “no tricks”.
En presencia de todos los Embajadores acreditados ante el país,
nuestro Presidente anunció en enero, ante la Asamblea Nacional,
que aceptaría el camino de la Enmienda Constitucional, siempre
y cuando la oposición reuniera las firmas requeridas. La oposición
cumplió con el requisito. Pero entonces la Sala Electoral Accidental
del Tribunal Supremo de Justicia, en una descarada decisión denunciada
como irregular por el propio presidente de esa Sala, llevó a
cabo el primer “trick” y frustró las esperanzas de
la inmensa mayoría de los venezolanos que creíamos estar
amparados por la Constitución.
Comprenda Ud, Presidente Carter, que no estamos hablando de una Corte
Suprema como la de su país. En Venezuela, lamentablemente se
ha perdido el indispensable equilibrio entre los Poderes al que Montesquieu
se refería. La separación de los poderes y el mecanismo
de pesos y contrapesos que garantiza su vigencia, han sido burlados
por el actual régimen. Cuando los ciudadanos pierden la confianza
en la imparcialidad de la justicia, ya no hay democracia.
Dijo entonces el Sr Chávez que aceptaría la vía
del Referendo Revocatorio, siempre y cuando la oposición reuniera
las firmas. Una vez más la oposición cumplió. Pero
el Presidente tampoco acepta ahora esa salida. Dice que las firmas no
son válidas y, al hacerlo, le está dictando órdenes
al Tribunal Supremo de Justicia para que las desconozca. Para asegurarse
su sumisión, pretende además incrementar el número
de magistrados del Tribunal. Los nuevos miembros de ese máximo
Tribunal serán designados por una mayoría simple, aunque
precaria, que el señor Chávez conserva en el Parlamento.
“No tricks” advirtió Ud; pero el Sr Chávez
es el “rey de los tricks”. No firmará ningún
acuerdo en la mesa de negociación. No quiere que los “países
amigos” actúen como garantes del referendo, porque está
dispuesto a hacer cuantas trampas sean posibles y desde luego, no quiere
testigos y menos aún garantes.
Alega razones de soberanía y se refiere al principio de la libre
autodeterminación de los pueblos para eludir los compromisos
que asumió. Sin embargo, la soberanía no puede ser alegada
para oprimir a los pueblos y el principio de autodeterminación
se refiere a los pueblos y no a los gobiernos. La autodeterminación
sólo existe cuando los pueblos son libres para decidir su destino.
Si por vía de “tricks” se les priva de ese derecho,
de lo que estamos hablando es de la instauración progresiva de
una tiranía.
Junto con Castro, intentará desestabilizar toda esta región
de la América Latina. Baste con ver quienes son sus verdaderos
amigos. Recuerde Ud, Presidente Carter, aquella vieja máxima
de la diplomacia: “los enemigos de mis enemigos son mis amigos”.
Y está claro quien es el enemigo del Sr Chávez: los EEUU.
Por eso y por salvar el futuro de nuestros hijos, los venezolanos apelamos
a Ud y a César Gaviria, a la OEA y a la ONU, apelamos a la comunidad
internacional. Necesitamos su ayuda para salvar la democracia y la paz,
no sólo en Venezuela sino en esta región del mundo.
José Toro Hardy
El Sr Chávez está dispuesto a hacer cuantas trampas sean
necesarias. Por eso no quiere testigos y mucho menos “garantes”
extranjeros. No quiere firmar nada en la mesa de negociación.
De ser posible, tampoco quiere referendo revocatorio. Es el rey de los
“tricks”.