S.A.VE
Social Artistry Venezuela
 
         




Web Sections


Homepage
About Save
Projects
Archive
Video Clips
Photos


Secciones de la Página


Página Principal
Acerca de S.A.VE
Referendo Revocatorio
Proyectos
Archivo
Videos
Fotos
Prensa Extranjera
Encuestas


 


CONVERSANDO CON EL PRESIDENTE
José Toro Hardy

Hoy quiero dirigirme al señor Presidente de la República. Con el respeto que me merece su investidura, quisiera referirme a un problema que se que a Ud y a mi nos preocupan por igual. El problema de la pobreza. Es indispensable trazar estrategias para resolverlo.

La única forma de combatir la pobreza, aunque parezca una verdad de Perogrullo, es creando riqueza y aplicando a la vez políticas dirigidas a propiciar una mejor distribución de la misma. Pero entienda Ud que si no se crea riqueza, no hay nada que distribuir.

Veamos lo que ha ocurrido en Venezuela. Lo invito a remontarnos varias décadas atrás.

Pues bien, en las primeras dos décadas del Siglo XX el nuestro era todavía uno de los países más pobres de la América Latina. La expectativa de vida de un venezolano al nacer era de apenas 32 años. El paludismo, la bilharzia, el mal de Chagas y todo tipo de enfermedades endémicas y epidémicas, diezmaban nuestra población. Más del 80% de la población era analfabeta. Más de la mitad de la población no participaba de una economía de mercado. Trabajaban en conucos, que es sin duda el sistema más ineficiente de producción, lo cual los obligaba a llevar una existencia que apenas bordeaba el nivel mínimo de subsistencia. Nuestras vías de comunicación eran las mismas que existían en la colonia, con excepción de algún vetusto ferrocarril de la época de Guzmán Blanco. En total había en apenas unos 500 estudiantes universitarios en todo el país.

Sobre aquella economía de paupérrima, se abalanzó de la noche a la mañana un producto que vendría a cambiarlo todo. Me refiero, al petróleo. El primer pozo petrolero, el Zumaque N° 1, se perforó en 1914. De allí en adelante, las cosas comenzaron a cambiar. Ya para la época de la II Guerra Mundial, Venezuela había adquirido una enorme importancia geopolítica. Nuestro país aportó más del 60% del petróleo que utilizaron las fuerzas Aliadas durante aquel conflicto, lo cual se transformó en un factor determinante del triunfo de las mismas.

De allí en adelante, Venezuela fue progresivamente ganando terreno en cuanto a su participación en las utilidades del negocio petrolero, hasta que finalmente en 1976, la industria petrolera fue nacionalizada. En los lustros siguientes construimos una empresa petrolera extraordinaria: PDVSA. Además, a lo largo de muchas décadas, nuestro país demostró en reiteradas oportunidades, que era el abastecedor más seguro y confiable de petróleo que había en el mundo entero.

Con periódica frecuencia estallaron conflictos en los países islámicos productores de petróleo, que se tradujeron en una interrupción en el suministro de los mismos. Pero en cada una de esas oportunidades, Venezuela acudió en auxilio de un mundo ávido de energía. Así, nuestra importancia geopolítica se fue incrementando. En la misma medida en que nuestra industria petrolera se fortalecía y se hacía indispensable para el mundo.

Mientras todo aquello ocurría, la nuestra pasó a transformarse en una de las sociedades más exitosas que había conocido la humanidad. De hecho, entre 1920 y 1980 fuimos la economía de mayor crecimiento en el mundo entero. En pocas décadas logramos lo que a otras naciones les tomó siglos enteros en lograr. Veamos:

Gracias a los recursos que aportaba el petróleo fuimos capaces de transformar nuestra realidad. Comenzamos por enfrentar los problemas de salud. Acabamos con el paludismo gracias a la acción iniciada por un venezolano insigne, el Dr Arnoldo Gabaldón. La expectativa de vida de un venezolano al nacer pasó de 32 años en la década de los veinte a 73 años en 1998. Se construyeron cloacas y acueductos. Para 1998, cerca del 90% de la población urbana contaba con aguas tratadas y seguras. Construimos infinidad de liceos, escuelas y universidades. Ejecutamos un plan de alfabetización que fueron considerados modelo en el mundo. El analfabetismo cayó desde un 80% hasta ubicarse en una cifra inferior al 7% de la población y ya para 1998, según el Banco Mundial, el analfabetismo fue inferior al 3% para la población entre 15 y 24 años. Construimos hospitales y centros ambulatorios, carreteras y autopistas, puerto y aeropuertos. Energizamos al país. Construimos grandes represas, plantas termoeléctricas y extensas redes para la distribución de la electricidad. Las telecomunicaciones se desarrollaron paralelamente. Llegamos a tener la infraestructura más moderna de América Latina. En fin, nos transformamos en un país moderno y quizás en el país más prospero de Latinoamérica. El bolívar llegó a ser la moneda más sólida y estable del mundo junto con el franco suizo..

Es cierto, las cifras indican que en las dos décadas siguientes a 1980, perdimos el rumbo. Pasamos de ser el país de mayor crecimiento en el mundo, a ser uno de los de mayor decrecimiento. Perdimos en esas dos décadas buena parte del terreno que habíamos ganado en las seis décadas anteriores.

Era pues el momento de detenernos a meditar en nuestros errores y tomar medidas que fuesen capaces de devolvernos la vitalidad que antes teníamos. Por eso, en las elecciones de 1998, la sociedad venezolana, confundida por la pérdida de visión de sus líderes, se decidió a buscar un nuevo liderazgo. Por eso en las elecciones de 1998 resultó electo el Presidente Hugo Chávez, quien sin duda ofrecía un discurso diferente.

Ahora bien, tenga Ud claro Señor Presidente, que el pueblo lo eligió porque Ud ofreció que sería capaz de retomar el rumbo del crecimiento y la solución de los problemas sociales. Yo le pido Señor Presidente que haga un alto para meditar en lo que ha ocurrido. Algo muy grave tiene que estar ocurriendo para que después de haber alcanzado niveles de popularidad cercanos al 90%, la misma haya caído a una cifra del orden del 30%. El pueblo no quiere su revolución. Recuerde, Ud lo ha dicho muchas veces, el pueblo nunca se equivoca.

Con respeto, tal como corresponde a su investidura, me voy a permitir presentarle alguna de las causas de su pérdida de popularidad.

En primer lugar, hay que recordar que Ud ha contado con mayores ingresos provenientes del petróleo, que ningún otro presidente en la historia de Venezuela. ¿Qué ha pasado con esos recursos?.

Pues bien, durante los primeros cuatro años de su mandato, y conste que me refiero a situaciones que tuvieron lugar antes del paro, el PIB por habitante disminuyó en un 17%. El salario mínimo de los venezolanos cayó en casi un 23%. La situación por supuesto se ha agravado considerablemente en el año 2003. Yo se que Ud culpa al paro, pero, la verdad, yo le pido que reflexione con respecto a las causas del paro, porque ninguna sociedad está dispuesta a sufrir daños tan severos, a menos que algo grave esté ocurriendo dentro de la misma.

En todo caso, durante los años que Ud ha estado al frente de los destinos de la República, el Producto Interno Bruto habrá caído en un 30%. Eso no tiene precedentes en nuestra historia. En el mismo lapso han cerrado sus puertas el 61% de las industrias que existían en el país. De más de 11.539 empresas industriales que existían cuando Ud tomó posesión del cargo, quedan apenas unas 4.500. Y lo grave es que el proceso de cierre de las mismas se está acelerando a niveles realmente angustiosos. Según una encuesta realizada por Conindustria, más del 65% de las industrias del país consideran que su situación es mala y más del 90% de ellas no ve mejorías en un futuro cercano. Por cierto, las que ven el futuro con mayor pesimismo son las pequeñas, que en conjunto son las que proporcionan mayor número de empleos. Cada industria que cierra deja a cientos de trabajadores en la calle. Por eso, según el Instituto Nacional de Estadísticas, el desempleo ha aumentado en más del 100%, al incrementarse el número de trabajadores desempleados de 1.100.000 a finales de 1998, hasta una cifra que supera los 2.200.000 en el 2003. Por otra parte, el endeudamiento interno pasó de unos 2,3 billones de bolívares a una cifra que supera los 15 billones de bolívares. La percepción de riesgo país es tan elevada que nadie quiere prestarle a Venezuela. Las exportaciones no tradicionales están disminuyendo dramáticamente y particularmente las que iban a nuestro segundo socio comercial: Colombia.

La pobreza está creciendo a niveles alarmantes. A tal extremo que el Instituto de Investigaciones de la UCAB, a cuyo frente se encuentra Luis Pedro España, señala que habrá que definir nuevos instrumentos para medirla, ya que los que hasta ahora se usaban, ya no sirven para medir en toda su intensidad la gravedad de la situación. Recuerde Ud señor Presidente, que su oferta de enfrentar la pobreza fue lo que le valió el voto de los venezolanos. Pero hoy en día, se estima que unas 880.000 familias han caído en una situación de extrema pobreza.

Le pido también Señor Presidente que reflexione con respecto a la situación de nuestra industria petrolera. Esa industria fue la gallina de los huevos de oro que durante seis décadas le permitió a Venezuela contar con la economía de mayor crecimiento en el mundo entero. Esa gallina ha sido estrangulada. Nuestros yacimientos están experimentando graves daños que pudieran llegar a ser irreversibles. Hemos perdido el contacto con nuestros clientes finales, ya que el petróleo que producimos se está vendiendo a través de traders internacionales. Quienes sabían comercializar nuestro petróleo fueron despedidos. Nuestras refinerías ya no producen sino un porcentaje muy bajo de los derivados de mayor valor, porque también fueron despedidos quienes sabían operarlas. Las instalaciones también están experimentando severos daños, como severos son también los daños ambientales, en ambos casos provocados por las manos inexpertas que hoy están a cargo de lo que hasta hace poco tiempo era la segunda mayor empresa petrolera del mundo y una de las más eficientes, a pesar de sus constantes afirmaciones en contrario: PDVSA.

Cerca de 20.000 trabajadores de la industria, con un promedio de 15 años de trabajo, han sido despedidos. Ellos acumulaban más de 300.000 años de experiencia y conocimiento. Ellos eran los que sabían manejar nuestros yacimientos, comercializar nuestros hidrocarburos, los que desarrollaron desde el INTEVEP las tecnologías para producir y refinar nuestro petróleo y en particular los crudos extra pesados de la Faja del Orinoco. Me permito señalarle que de no repararse rápidamente el daño causado por esos despidos, es muy probable que nuestra producción petrolera se reduzca en poco tiempo a una cifra que podrá oscilar entre 1,5 y 1,8 millones de barriles por día. El resultado es que en pocos años la economía venezolana se habrá reducido a la mitad de su dimensión actual, lo cual sin duda augura un empobrecimiento mucho más acelerado de la sociedad. De paso, el actual Presidente de PDVSA, que hizo siempre alardes de nacionalismo, se ha transformado en el ejecutivo más desnacionalizador en nuestra historia petrolera.

La inflación, Señor Presidente, está a punto de experimentar una verdadera explosión. Si los precios no han subido con toda la intensidad que hubiera cabido esperar es porque la crisis misma ha provocado una fuerte caída en la demanda de bienes. Sin embargo, a nivel de mayoristas, el aumento de los precios se ubica en torno al 60%. Inevitablemente esa inflación muy pronto se trasladará a los consumidores.

Ahora bien, le pido que piense en las consecuencias que una inflación de esos niveles podría tener, en momentos en que casi 8 de cada diez trabajadores venezolanos carecen de un empleo formal. El resultado será devastador para la sociedad.

El control de cambios, Señor Presidente, está asfixiando al país. No es posible que su Ministro de Agricultura y Tierras anuncie tan campante que se está utilizando el control de cambio con fines políticos
Sonido Chávez

Un paro no es un golpe. El paro fue la acción de una sociedad desesperada, porque le quieren imponer a troche y moche cambios que son extraños a sus valores, a sus tradiciones, su idiosincrasia y hasta a su Constitución. Además, esos dólares no son suyos, son de la Nación. Cuando se les niega a las empresas los dólares que necesitan para funcionar, el resultado es que no pueden producir. Lo que ellas dejan de producir, lo importa su Gobierno a través de Cuba. Esos bienes antes se producían en Venezuela y le daban empleo a los trabajadores venezolanos. Entienda Ud Señor Presidente, que el verdadero daño lo sufre el pueblo. Allí se origina el drama del desempleo y el empobrecimiento. Y recuerde también que no fue el pueblo cubano quien lo eligió. Fue el pueblo venezolano y es a él a quien Ud se debe.

Ya casi nadie se atreve a invertir en Venezuela. Su Gobierno ha tendido un cerco que está asfixiando aceleradamente el aparato productivo venezolano. El sector de la construcción padece la más grave contracción que se recuerde, al igual que los sectores agrícola y comercial. El turismo externo se extinguió. La intermediación financiera ha llegado a niveles ínfimos. Estamos cayendo aceleradamente en una situación que cualquier economista podría explicarle. Por favor, pregúntele al Dr Maza Zabala. El la definió con un nombre novedoso: “recenflación”. Los economistas la conocemos más bien con el nombre de “estanflación”. Ese es el peor cáncer de cualquier economía, ya que consiste en la presencia simultánea, de dos enfermedades económicas terribles: el estancamiento y la inflación. Lo más grave de tal mal, es que cualquier medida que se pueda tomar para curar la inflación agrava el estancamiento; pero, a la vez, cualquier medida que se pueda tomar para curar el estancamiento, agrava la inflación.

Las perspectivas de nuestra economía lucen tan oscuras, que recientemente el Fondo Monetario Internacional estimó que para el año 2003, las dos economías del mundo que sufrirán mayor contracción serán las de Venezuela y Zimbawe. A la vez, estimó también el Fondo que los dos países que experimentarán mayor inflación serán Uganda y Venezuela.

Le pido una vez más que reflexione. Sólo deseo que su Gobierno corrija un rumbo que nos está llevando aceleradamente hacia el precipicio de un estallido social que nadie desea.

Entienda Ud señor Presidente que en economía existe una palabra mágica que se llama “confianza”. Cuando hay confianza hay inversiones. Cuando hay inversiones, crece el empleo. Cuando crece el empleo, aumenta el consumo. Cuando aumenta el consumo, alguien más tiene que realizar inversiones adicionales para satisfacer le nueva demanda de bienes, todo lo cual conduce a la sociedad por el camino de una espiral de enriquecimiento que a todos beneficia.

Lo malo es que el mecanismo también funciona a la inversa. Cuando no hay confianza, no hay inversiones. Cuando no hay inversiones lo único que aumenta es el desempleo. Cuando el desempleo se incrementa, disminuye el consumo. Cuando disminuye el consumo, muchas empresas se ven obligadas a cerrar sus puertas, pues no encuentran a quien venderle sus productos. Y cuando esto ocurre, la sociedad cae en un círculo vicioso de empobrecimiento que perjudica a todos. Ese proceso constituye la mayor injusticia social imaginable. Eso es lo que le está ocurriendo actualmente a Venezuela.

Me permito señalarle, Señor Presidente, la diferencia entre un “estadista” y un “populista”. El “estadista” procura igualar a todos los miembros de la sociedad lo más arriba posible. El “populista” logra ahondar la profundidad del foso y después igualar a todos los miembros de la sociedad por abajo. Le pido que asuma el rol del “estadista”.

 

 



Recomended links (english):


el universal
veninvestor.com
vcrisis.com
new york times
washington post
bbc news
cnn
netforcuba.org
oas
washington office on latin america
inter-american dialogue
national democratic institute for international affairs
national resources institute
national endowment for democracy
human rights watch
un international comparisons
jean houston
combellas.com


Enlaces recomendados (español):

el universal
el nacional
union radio
globovisión
bbc mundo

univisión
venevisión
rctv
televen
netforcuba.org
11abril.com
gusanodelaluz.com
recivex.org
tierradegracia.com
urru.org
vcrisis.com
onu: comparaciones internacionales
presentacion referendo revocatorio
grafitis venezolanos
presentación historia patria